jueves, 28 de julio de 2016

EPA, temporalidad y beneficio a coste de reducción salarial

Los datos de la EPA del segundo trimestre confirman la tendencia a la temporalidad y a la precariedad en el mercado laboral.
Aunque los interesados procederán hoy a vendernos los resultados como una prueba del crecimiento (en términos estadísticos los datos de paro bajan a niveles de 2010), una simple observación de la nota informativa del INE basta para desbaratar este espejismo.

Los contratos temporales son los que provocan este incremento. Del total de nuevos asalariados, 252.700, son 86.400 los que tienen contrato indefinido y 166.300 los temporales (66%).
El sector que más aumenta, por supuesto, es el de servicios. Aparte de que sea el trimestre en el que comienza la temporada estival (contratos de turismo de sol y playa, contratos para apoyar en las rebajas en comercios), observamos en esta tabla una explicación añadida al incremento en este sector:



Es el sector de la hostelería el que causa menos coste laboral al empresario. 
Observemos también esta curiosa tabla sobre los contratos de un día:



















Por tanto, la recuperación económica, aparte de haberse ralentizado en este trimestre, está fundamentada en la precariedad, en la rotación de los contratos, en su temporalidad extrema y en el menor coste laboral.
Es decir, la recuperación es una vuelta de tuerca más en el proceso de exprimir a los trabajadores.

Malos tiempos para que nuestros representantes políticos anden trivializando con el empleo precario y sin derechos.

miércoles, 29 de junio de 2016

¿Son los españoles unos tontos?

"Disfruten lo votado", "tenemos lo que nos merecemos" o "los españoles son imbéciles" fueron los comentarios más escuchados en la calurosa noche electoral del pasado 26J.

Tras la rabia y la frustración surgidas tras unos resultados que nadie esperaba, se multiplicaron en las redes sociales y grupos de whatsapp los mensajes de descontento. A ello se suman ahora suspicacias y las cuentas que andan a la caza del voto perdido. Se cuestiona el sistema electoral, se habla de pucherazo y fraude. Se echa la culpa, incluso, a las encuestas.

Mientras digerimos el desagradable resultado, a los mensajes de desencanto comienzan a mezclarse otros mensajes que nos parecen de extrema gravedad. Seguramente habremos leído ayer esta nota, colgada en el tablón de un hospital madrileño y que se ha hecho desgraciadamente viral:



Bien. Pasemos a demostrar, con la dificultad de procurar ser breves, por qué este mensaje está totalmente equivocado y por qué resulta gravemente perjudicial para los intereses de la clase trabajadora.

1. El inconveniente de participar en un juego es que uno acepta las reglas y el resultado que se produzca. Tanto si se gana como si se pierde. Al convencernos de que los trabajadores depositáramos todas nuestras bazas y, sobre todo, todas nuestras ilusiones en una apuesta electoralista, por muy favorables que fuesen los pronósticos, corríamos el riesgo también de perder.

2. Una vez producido el fracaso, el argumento del "ahora o nunca" y la victoria prometida se vuelven en nuestra contra, generando en los participantes una gran sensación de frustración.

3. No se explicó al electorado (porque obviamente no interesaba) que, independientemente del resultado que se hubiese producido, cualquier partido llevado al poder en las actuales circunstancias habría tenido que afrontar del mismo modo los recortes impuestos desde Bruselas (recordemos Syriza y Grecia). 

4. Ninguno de los cuatro grandes partidos que optaban a la presidencia presentaba un proyecto que rechazara frontalmente el sistema que sostiene la maquinaria de recortes y abusos, ni reunía el valor de atacar los fundamentos de ese sistema, el capitalismo. Más bien al contrario, los cuatro partidos eran un espectro de las variaciones posibles de recortes y explotación dentro de ese sistema, esto es, desde la opción más reaccionaria (PP) a la menos (Unidos Podemos). De ahí que los partidos llamados "del cambio" apelaran al voto útil y al pragmatismo del mal menor. Es lo que llamamos hoy día socialdemocracia: una mera reforma del sistema, sin cuestionamiento ni oposición al mismo.

5. No se planteó desde la izquierda la posibilidad de una alternativa diferente, confrontada a la UE y al capitalismo, que reivindicase un proyecto de clase, en lugar de aferrarse a conceptos de dudosa validez como la ilusión, la alegría, la ira contra la corrupción o el cambio por el cambio. Esto pudo producir en el electorado de las distintas sensibilidades de izquierdas, de por sí escasamente motivado, la sensación de encontrarse ante alternativas muy similares o al menos no muy distanciadas. Unido esto a la cercanía de los anteriores comicios, el hastío y la pesadez machacona de los medios, se pudo generar en los votantes potenciales un efecto contrario de desánimo y apatía.

6. La combinación de estos factores, tras el escrutinio, ha obtenido como consecuencia un único resultado: la desilusión. Para colmo, la alternativa más retrógrada de las posibles (cuatro años de gobierno de ultraderecha) queda a las puertas. El uso de los sentimientos que se hizo durante la campaña, tales como la rabia contra los corruptos, se ha visto aumentada y proyectada ahora ya no sobre los poderosos (casta) sino sobre nuestros semejantes, a quienes culpamos y consideramos idiotas. Es esto lo que produce reacciones tan funestas como la señalada en la imagen.

Y ahora ¿qué podemos hacer?

Nos queda un panorama bastante complicado, con un más que probable gobierno consentidor en la continuidad del expolio que ordenarán las instituciones europeas representando a los intereses del capital. Enfrente no habrá en los parlamentos españoles ni siquiera una pequeña trinchera de resistencia obrera. Liberalismo sin oposición, por tanto, con los movimientos sociales claramente en descenso y cada vez menos numerosos.

- Reparar el retroceso que supone popularizar la esperanza en que mediante unas elecciones nuestros problemas serán resueltos de la noche a la mañana. Hacer comprender que esos parlamentos son en realidad escenarios de actores que son manejados por intereses económicos que maniobran desde la tramoya por encima de ellos. 

- Desvelar que mientras los recursos y los medios de producción se encuentren en posesión de esos intereses económicos, ningún parlamento será realmente democrático y que sólo invertir esa situación a favor de los trabajadores podrá producir algún cambio favorable a ellos.

- Enseñar en los centros laborales a nuestros compañeros que las situaciones como la reflejada en el texto de la imagen sólo conducen al desmovilización, al enfrentamiento entre los propios trabajadores y por tanto al beneficio de los explotadores. Sin unión de los trabajadores y movilización en las calles hasta el resultado más maravilloso obtenido en unas elecciones sería inocuo para el capital.

- Reforzar la lucha basada en argumentos razonados, basados en la experiencia histórica y la vivida por cada uno de nosotros, tener memoria, traspasarla a los jóvenes que han sentido en estos días su primer desengaño, es decir, no apoyar nuestras batallas en simples cuestiones de fe o de sentimientos. Valorar, sí, la juventud pero recordarles que no todo en la vida se consigue de manera rápida y sin esfuerzo.

Se trata de una tarea ardua, en verdad. Pero es lo que nos ha tocado vivir. Nunca en la Historia ningún derecho obtenido por los desfavorecidos se logró por regalo o descuido de los poderosos. En todas las épocas hubo que luchar y nuestra lucha en los tiempos actuales es ésta. Ni novedosísimos partidos, ni extraordinarias campañas de propaganda, ni líderes excepcionales, por muy preparados que estén, serán jamás más fuertes que la unión organizada de los trabajadores conscientes, dispuestos, prevenidos y bien informados.  

Salud. 

lunes, 9 de mayo de 2016

MARCHAS DE LA DIGNIDAD 2016 ¡PARTICIPA!


Vivimos inmersos en una crisis social y económica como nunca antes habíamos conocido. Sufrimos unos niveles de paro y miseria que hacen que una gran parte de su población no consiga alcanzar unas condiciones de vida mínimamente dignas. 

Nadie nos da respuestas sobre el futuro que nos espera más allá de una incierta ilusión en procesos electorales.


Nos dejan sin trabajo, sin casa, sin sanidad, sin pensiones, sin estudios, sin futuro, ¡sin vida!
Y así seguirán mientras les dejemos, hasta que nos pongamos de pie y digamos basta. Para conseguirlo no hay otro camino más que la organización y la lucha. La indignación en soledad sólo nos lleva al aislamiento y a la resignación. Somos millones y no estamos dispuestos a dejar que nos aniquilen.

Para avanzar en la construcción de la unidad las marchas de la dignidad han convocado la jornada de lucha del 28 de mayo, en la que volveremos a salir a la calle para reivindicar pan, trabajo y techo. Tres palabras que se resumen en una sola: Dignidad.

Éstas son las Marchas de la Dignidad, las de un pueblo que se organiza y lucha:

1.- Contra el paro y la precariedad laboral. A favor de la generación de empleo digno y con garantías, por el reparto del trabajo sin merma salarial, la derogación de las diferentes reformas laborales, por la igualdad salarial entre hombre y mujeres, por unas prestaciones suficientes. Por una Renta Básica Universal.

2.- Contra los recortes que afectan directamente a la sociedad, especialmente aquellos que van ligados a la jubilación, la sanidad, la educación y los servicios sociales básicos. Por el derecho a la vivienda y de los servicios básicos (agua, luz, gas).
3.- A favor de los servicios públicos en cualquiera de sus formas (Sanidad, Educación, Servicios Sociales o Pensiones). Contra las privatizaciones y un proceso de renacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Por la suspensión definitiva de la LOMCE, por la eliminación de las tasas universitarias y reducciones en los precios del transporte público para parados y estudiantes.

4.- Contra la corrupción instaurada en las instituciones gubernamentales, políticas, económicas, financieras y judiciales. Por la transparencia, el derecho a la justicia y la igualdad de todos las personas ante las instancias judiciales.

5.- A favor de una auditoria de la deuda contraída ilegítimamente por el Estado y en contra del pago de la misma.

6.- Contra los atentados a la democracia que están llevando a cabo a través de la Ley Mordaza, del TTIP y de otras iniciativas encaminadas a recortar las libertades ciudadanas y la soberanía de los pueblos.

7.- Contra la violencia de género. ¡Ni un feminicidio más! ¡Basta de violencias machistas y de inacción por parte de la justicia y de los gobiernos!

8.-Por la paz entre los pueblos. NO al drama de los refugiados. NO A LA GUERRA. OTAN NO. BASES FUERA.

 ¡¡ SÚMATE A UNA COLUMNA Y PARTICIPA  !!




miércoles, 27 de abril de 2016

Convocatorias 1º de Mayo

Recordamos las convocatorias de las manifestaciones para este 1º de mayo en Sevilla.

Invitamos a todos a participar en estos actos. Es fundamental que no decaigan las movilizaciones, pese a las mordazas de miedo que nos quieren colocar, pese a las detenciones arbitrarias de activistas, pese al hartazgo y la desidia en que nos quieren hundir, la lucha no podrán detenerla.

Sin la movilización en la calle pierden su sentido las elecciones, las encuestas de popularidad de los actores políticos en el escenario de los parlamentos, los debates televisados y los mensajes compartidos en las redes sociales, porque si la clase trabajadora organizada no cambia la situación no lo harán quienes obtienen beneficio del sistema.

No pienses que por uno menos que no vaya no pasará nada. Todos contamos. Un grano no hace granero pero ayuda al compañero.

¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva el 1º de Mayo!




jueves, 21 de abril de 2016

La desunión hace la debilidad

Decía Pascal que el hombre es una frágil caña pensante que se quiebra ante un pequeño soplo de la naturaleza, pero que aún así le engrandece la dignidad de su consciencia.
Del mismo modo, aunque sea sólo por ser conscientes, ya que es inevitable sentirse un poco ridículo al tener que señalar ciertas situaciones, y ya que es evidente que en la sociedad que nos ha tocado vivir parece que no sirve de nada porque a nadie le importa, tengamos al menos la dignidad de indicar varios aspectos de nuestra realidad como trabajadores del INE, que son similares a los de los otros colectivos, y que nos afectan directamente.

Pasividad ante las decisiones de la empresa

Se producen de manera habitual diversas noticias en nuestro trabajo, que van más allá de las preocupaciones habituales sobre los horarios festivos y otros asuntos de menor importancia, y estas noticias pasan por nosotros sin que apenas las apreciemos. Pongamos por ejemplo la sentencia que conocimos a mediados del mes pasado que declara nulas las modificaciones sustanciales de condiciones de trabajo para este 2016. Nos llega a los trabajadores, a través de las diversas notas de correo de los sindicatos mayoritarios, que el INE va a recurrir parcialmente (?) esa sentencia y que se creará una comisión negociadora para tratar el asunto. Mientras tanto, los compañeros afectados por esa modificación continuarán afectados y desplazados de sus puestos hacia tareas de campo. 
¿Por qué admitimos de modo tan natural que esto sea así y ni siquiera nos sorprendemos de una situación que un juez ha tenido que señalar como injusta y contraria a la norma?
¿Cuesta tanto crear entre toda la plantilla de trabajadores la conciencia de que ante estas situaciones lo normal debería ser la contratación de personal para esos trabajos que se producen de manera prevista cada año?



La situación de los sindicatos

Por esta dejadez y también llevados por el temor que crea entre la clase trabajadora las constantes noticias sobre despidos y recortes de plantillas en todos los sectores (recordemos que hoy día el tener empleo se cataloga sin ningún apuro como un privilegio), hemos tomado como hábito el considerar a los sindicatos ya no como las agrupaciones de defensa de los intereses laborales que deberían ser sino como meros intermediarios entre los intereses patronales y los trabajadores. Así es costumbre que el empleado medio no se acuerde de los sindicatos hasta que no se le presente algún problema que necesite asesoramiento legal, por ejemplo. O para recibir cursos de formación, muchas veces de escasa utilidad y de dudoso método, pero que sumen puntos en traslados o concursos. O para arrimarse a quien le pueda ofrecer alguna luz en los oscuros y confusos procesos de oposiciones, además.
La parte patronal, por supuesto, debe estar encantada en que así sea y que el papel combativo de los sindicatos se vaya reduciendo progresivamente a ese inocuo papel. Les interesa, obviamente, y lo fomenta y es por eso que favorece esa relación de clientelismo.

Inmovilismo entre nosotros los trabajadores

El miedo que antes mencionamos ante las noticias diarias de despidos e impagos, los temores añadidos a la nueva situación legal que criminaliza las protestas y también la adaptación a este escenario de crisis que vivimos hacen que -en cierta forma- sea lógico que muchos de nosotros prefiramos no protestar y que tengamos excesiva cautela por no señalarnos.
Pero cabe pensar que, además, existe una causa mayor en esta situación de pasividad en que nos encontramos. 
Sabemos todos que en nuestro proceso de trabajo -como en los demás- somos los trabajadores quienes realizamos la tarea fundamental sin la que no podría tener lugar ningún resultado. Es decir, por muy bien administrada que se encuentre una delegación, por muy bien diseñada que esté una encuesta o por muy bien distribuida la tarea técnica, sin nosotros los encuestadores no habría datos que manejar en tablas, ni censo de población, ni trabajo de campo, ni elecciones, ni ningún otro producto o servicio que lleve a cabo el INE.
Sin embargo, es evidente que la situación es justo la opuesta: nuestro trabajo parece algo tan insignificante que es posible modificarlo al albur de las circunstancias, cambiar los puestos bajo un criterio o mantenerlos perpetuos por el criterio contrario, anunciar el paso de laborales a funcionarios sin explicar los motivos ni aclarar las condiciones, no importa.
Pensemos. ¿Quién sale favorecido de que no haya ninguna oposición a cualquier movimiento? Si no hay protesta ante cambios puntuales ¿esto detendrá o favorecerá que se tomen medidas más drásticas si alguna vez lo necesitan?

La desunión es la debilidad de los trabajadores


Sabemos todos que la única fuerza que poseemos los trabajadores como colectivo es la unidad. La desafectación y la división refuerzan esa posición de dominación de los intereses empresariales.

El individualismo, instalado en nuestras cabezas por el sistema mediante este proceso mezcla de temores y dejadez, nos convierte a nosotros los trabajadores en la mejor arma que las empresas poseen contra los propios trabajadores. 
Nos han hecho creer que es el más listo quien pasa desapercibido y logra mantener su posición "privilegiada" sin que se le toque. Si cada día nos desayunan con nuevas noticias de corrupción -pensamos- qué sentido tiene ser honesto o sentir empatía por los otros o demostrar solidaridad. 
Pero esto no es así. Quien alimenta el individualismo cree que se encuentra tocado por la fortuna o que pertenece a una clase superior y sin saberlo camina en el alambre de los intereses de otros. 
Es por eso que deberíamos considerar una tarea fundamental el impulso de la igualdad y la unión como elementos fundamentales de nuestra tarea, por nuestro propio interés y el de todos.

viernes, 11 de marzo de 2016

Arriba y abajo era una serie de la tele

Sabemos todos que en los últimos tiempos se ha impuesto la moda de que las clases sociales no existen y de que el eje izquierda-derecha está superado. Como lo afirman personas superpreparadas y se ha extendido este uso a través de las grandes televisiones, no perderemos el tiempo aquí en discutirlo, que somos bastante menos preparados y nos leen cuatro gatos.

Sin embargo, parece ser que los que están en el extremo opuesto a los que trabajamos por un corto y escueto salario, llámese los de arriba, la casta o como quieran, no deben ver mucha TV y no entienden de modas, porque no se han enterado de esto y permanecen empecinados en ese molesto conflicto entre los trabajadores y los empresarios. No quieren ponerse de moda. Serán empresarios hipsters o con gusto por lo vintage.

Observad esta pildorita que nos manda nuestro amigo Rosell, presidente de la Patronal (en neolenguaje, jefazo de la asociación de los de arriba en nuestro país):



Ved que ellos, los de arriba, no se han enterado de que no hay tal conflicto, ni creen que las demandas entre empleados y empresarios sean situaciones puntuales, debidas a circunstancias especiales o malentendidos propios de malos empresarios o trabajadores displicentes. Más bien al contrario, creen que hasta los jueces deberían tener una mayor sensibilidad con los problemas de las empresas contra los trabajadores

Pero entonces ¿existe ese conflicto entre trabajadores y empresarios o no
Hace unos días, la alcaldesa de Barcelona pedía a los trabajadores del metro de su ciudad que abandonasen la huelga en la que se encontraban para poder sentarse a negociar con la empresa. Quizás aquellos trabajadores del metro no se habían actualizado y desconocían la nueva moda de los empresarios comprensivos, empáticos con los de abajo.

Seguid mirando a vuestro alrededor. Fijaos en la huelga de limpieza en Málaga. En la capital malagueña los empleados de la empresa de limpieza municipal, Limasa, llevan más de diez días de huelga. El ayuntamiento ha buscado trabajadores externos para retirar la gran cantidad de basura acumulada. Esto es, esquiroles, en el más correcto uso del término, como podemos comprobar en esta imagen de la RAE, en su primera entrada:



Los trabajadores solicitan una serie de reivindicaciones en el escenario de una situación que podéis ver en el bonito gráfico que adjuntamos a continuación. El gerente de la empresa, cuya situación privilegiada no se cuestiona en los medios, cobra además de los 8.000 mensuales otros 15.000 euros en productividad:





Pero por lo que hemos visto estos días en los medios y lo que nos ha llegado a través de las redes sociales, da la sensación de que los trabajadores de Limasa son unos privilegiados que se quejan casi por gusto y que, para colmo, con su mala conducta han perjudicado la imagen de la ciudad. De hecho los hosteleros malagueños (los de arriba, no los que limpian mesas o friegan platos), con el beneplácito de la señora presidenta de la Junta, llegaron a plantear que por culpa de esos trabajadores protestones se estaba perjudicando a toda la ciudad y a las reservas hoteleras para la inminente Semana Santa.

Incluso ha habido manifestaciones de ciudadanos que se oponían, con bastante vehemencia, a que los trabajadores de limpieza pudiesen reivindicar sus derechos mediante la huelga.

No son los únicos casos de enfrentamientos por causas laborales, ni mucho menos. Son muchísimos los casos, Coca-cola, Renfe, Extruperfil en nuestra provincia, etc, etc.

¿En qué planteamiento podemos situar los enfrentamientos entre estas agrupaciones de trabajadores y los empresarios? ¿Sería correcto hablar sólo de choques puntuales entre trabajadores demasiado exigentes y empresarios poco comprensivos?

Si lo planteamos en la situación de la inexistencia de conflictos ni de clases sociales, sino en un mero arriba y abajo y unas relaciones a veces mejores y otras peores y proponemos la solución no de un conflicto sino de una simple cuestión de buena voluntad, ¿quiénes salen ganando? ¿Los de arriba o los de abajo?

¿Y por qué los de arriba siguen empeñados en que hay un problema, pero ese problema sólo existe cuando va en sentido de abajo a arriba pero no a la inversa?

¿Es que nadie recuerda que Arriba y abajo era una bonita serie de televisión?






lunes, 7 de marzo de 2016

Día internacional de la mujer trabajadora

Un 8 de marzo más es necesario recordar la doble opresión que sufren las mujeres, la de clase y la de género.

¿De dónde viene la celebración internacional de este día?
Durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague, en 1910, las feministas propusieron la celebración del Día Internacional de la Mujer, como reivindicación para luchar por la igualdad de derechos, en especial por el sufragio femenino. Es importante recordar que el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, surgió como un evento de la mujer trabajadora y militante, que luchaba por derechos políticos y laborales "bajo la bandera del socialismo", para "unir nuestras fuerzas en la lucha por el socialismo" (Alexandra Kollontai).
Kollontai, además de lograr el voto en Rusia para la mujer y la legalización del divorcio y del aborto, hizo que el 8 de marzo fuese declarada fecha oficial (institucional) en la Unión Soviética, el primer país del mundo en hacerlo. En España tuvimos que esperar a 1936 para que eso ocurriese y la ONU no la declaró conmemoración oficial hasta 1975.

Clara Zetkin con Rosa Luxemburgo en enero de 1910 (Wikipedia)


En la actualidad, la progresiva privatización de los servicios principales , con mayor saña en los educativos y sanitarios, hacen más precarias las vidas las vidas de todos y en especial de las mujeres. No existen planes de igualdad en el aspecto laboral y las mujeres siguen protagonizando las peores cifras en materia de trabajo: peores salarios (30% menos que los hombres), mayores tasas de paro, mayor desprotección, horarios, salarios...


Esta discriminación nos afecta a todos. Supone el viejo juego capitalista de la separación de los trabajadores, de la desunión. Si para los capitalistas los trabajadores son meros instrumentos de producción, las mujeres no dejan de ser, además, simples productoras de prole, rebajadas a la servidumbre social y sexual.

La lucha de las mujeres es la lucha de toda la clase trabajadora, pues sin la igualdad y la unión de todos es imposible el progreso y la emancipación de la clase obrera.



"Abajo los mentirosos que hablan de libertad e igualdad para
 todos mientras existe un sexo oprimido". Lenin, 



Fuentes:
Blog del Viejo Topo http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2014/03/sobre-inditex-amancio-ortega-en-el-dia.html
Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_de_la_Mujer